Manuel Huerta, es un hombre tímido pero hablador, no le gusta importunar, y tiene esa forma de ser de provincia, mezcla de ingenuidad y picardía. Muchos confunden la soberbia con esa cara de palo que es más bien cansancio de profesor de enseñanza media. Lejos de ello, y a sabiendas que su trabajo es pura calidad, Manuel es demasiado humilde, y en mi opinión, no ha tenido o no ha aprovechado la oportunidad de abrirse a más público, de hacerse más conocido. Los dueños de pubs y algunos conductores de radios alternativas lo encuentran denso y poco vendedor. Es que Huerta es un profeta y un hermitaño. Siempre de bajo perfil, al igual que Hugo Moraga, ese otro Dios de la trova chilena, Manuel es sin duda uno de los integrantes de este pequeño olimpo. Y los genios suelen ser así, aríscos en apariencia, y tremendamente profundos en su trabajo. Son un enigma con patas. Como dije, hermitaños, profetas al estilo Juan Bautista. Y lo que dicen y cantan no es fácil de digerir. Pero no pueden ser más clarividentes y de una calidad al mejor nivel de la trova internacional. Sus temáticas son paseos impresionistas, poéticos, o la sutil crítica social desde la cotidiana realidad. La prosa de sus letras, impresiona. El vocabulario y el uso de los verbos en el caso de Huerta es del mejor nivel, envidiable y catedrático. El manejo de la guitarra, limpiamente perfecto y sin baches, es de una maestría escasa en muchos trovadores actuales. Con una pura guitarra, los disonantes y las armonías complementarias en acordes más allá del quinto espacio no dejan indiferente a ningún amante de la vihuela.De Huerta existe una obra dispersa: un primer cassette que se grabó en un programa de radio hace años atrás, y que circula por ahí de mano en mano, copia de copias, con temas como "Y tú no estabas", y buena parte de su producción de los 80's, donde uno se explica la calidad del grupo Callejón de su relación musical cercana con Manuel. De esa época, escuchamos a un Huerta todavía un poco tosco en la voz, pero en la poesía un ímpetu tremendamente idealista, con el toque clásico del estudiante de música del pedagógico. Luego llega a nuestras manos "Azul Azul", un CD casero autoproducido por el mismo Huerta, que primero fue un cassette en serie que en Feria del Disco. En "Azul Azul" Huerta ha madurado todos sus procesos como artista y en sus letras denota esa templanza que viene de lo que él mismo canta en "Trenes y Flores": esa certeza de hacer poesía. Con arreglos a una o dos guitarras superpuestas, varias voces, y el toque justo de efecto delay, Huerta va creando atmósferas densas paradojalmente con muy pocos recursos, al puro estilo de los discos de Silvio, Rodríguez y Dominguez (y Descartes) de nuestro Zeus de la trova latinoamericana.Años atrás, tanta era nuestra desesperación de contar sólo con un cassette "Azul Azul" de Huerta, quien estaba - una vez más como siempre - inubicable, que tuvimos que pasar con José Luis Salazar y un computador casero sus canciones a CD, con una calidad que atentaba contra la grabación original.Por suerte, en esos días apareció Manuel a rondar el círculo de quienes estábamos organizando un intento más de producir un renacimiento de esta trova chilena, tan sufrida. No lo sabíamos entonces, pero junto a Alejandra Hopzapfel, Francisco Villa, Pato Valdivia, Zeta, Juan Carlos Olivares (ahora Vicio Secreto), Patricio Anabalón y Paulina Paredes (Urantia) estábamos gestando un hito, "TRO-VAMOS", el primer concierto "grande" de trova, con la triada Alejandro Filio-Santiago Feliú-Francisco Villa, en el Teatro Providencia. Esta fue - a drede - la antesala del primer "Canto de Todos" en Chile. En esos días apareció Manuel Huerta, justo a tiempo para integrarse a la parrilla de "Un canto de todos", del cual existe un registro en CD de http://www.nuestrocanto.cl/, recomendable para cualquier coleccionista de trova chilena.Luego de ello, nos topamos con Huerta de nuevo en un CD de Alerce en homenaje a Pablo Neruda, donde Manuel musicaliza un fragmento de la Tercera Residencia y El viento en la Isla (de los Versos del Capitán). Una vez más, demuestra su maestría. Al calor de un cafecito en mi casa, le digo a Manuel Huerta, este conversador y misterioso brujo a punto de volver a Buin a su porgrama de radio comunitaria, que ya es hora de hacer un "The best of Manuel Huerta", jeje, lo mejor de Manuel Huerta, donde podamos antologar lo mejor de lo tan bueno que tiene en composiciones. Le digo, atentando contra sus planes de reeditar el "Azul Azul", que ya es hora de salir y que la gente te conozca, Manuel. Porque ha pasado demasiado tiempo sin que sepamos de tí. Y como el grupo Callejón, no queremos que seas una leyenda urbana más. Es justicia para quien viene ya hace más de 2 décadas aportando sólo poesía y calidad musical, a quienes rebuscamos el "canto que tiene sentido" en Chile. Porque Manuel Huerta puede ser bien considerado unos de los padres de la Trova Chilena.Angel Spotorno, UTOPIA.
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